Norma Vila y Nagore Aranburu ponen en alquiler su nido vacío, a ver si lo llenan de nuevo
FESTIVAL DE SITGES, 2026. Pelis sobre el mito del nido vacío hay pocas, la única que me viene a la mente es Corre (Run) con Sarah Paulson... Ya saben, madres cabroncetas que se niegan a que su retoño las abandone en pos de vivir su propia vida, y hacen todo lo posible por lo civil o por lo criminal para evitarlo. Por eso la peli de Norma Vila ya parte, cuanto menos, de una premisa original. Ella misma nos lo cuenta: “Las historias de la maternidad parten de la duda de ser madre, pero pocas hablan del nido vacío, de la madre que se queda sola después de haber estado cuidando toda su vida de una personita que llega un momento que anuncia que tiene identidad propia y abandona el nido”.
Hace hincapié en que pese a su sencillez, Salitre es una peli muy compleja tanto técnica como psicológicamente, y si no que se lo pregunten a Nagore Aranburu, que tiene la responsabilidad de crear esa madre más p’allá que p’aquí, con el desafío de no parecer una simple chalada. “Le aporté al personaje el lado psicológico y emocional para poder darle credibilidad, poder seguirlo y entender por qué esa cabeza desbordada acaba haciendo cosas que quizás el espectador no haría. No quise hacer el personaje plano de una mala madre, sino de una que tuviera fondo y recorrido emocional para poder entender que puede bloquearse y sobrepasarse por la situación”.

"Titulamos la película 'Salitre' porque 'Nitrato de potasio' no sonaba bien"
Como complejidad técnica, nos cuentan el proceso de creación de la casa de la película. Lean y flipen. “Nos costó dios y ayuda encontrar la casa idónea, así que al final decidimos construirla. Por lo tanto es un decorado, pero es un decorado vivo. La idea es que la casa se vaya transformando a medida que también se transforma el personaje protagonista, por eso producción nos obligó a diseñar ocho fases de estado de la casa. Es casi un monstruo más”, explica el productor Eduardo Carneros. “Hay un paralelismo entre lo que le sucede al personaje con lo que le sucede a la casa. Es muy gótico, los emociones de los personajes traspasan y afectan el entorno”, apostilla la directora.
“Las historias de la maternidad parten de la duda de ser madre, pero pocas hablan del nido vacío”
Y sigue insistiendo en lo dificultosa que ha sido la producción técnica, contándonos que también la fotografía fue pensada para transmitir la psicología del personaje prota. “Toda la puesta en escena de la película intenta representar también el estado mental de la madre, por eso debía ser a base de iluminación recia y hostil, para expresar la dureza de lo que está emergiendo allí dentro. La fotografía no debía embellecer algo que es duro. También los encuadres son con pocos planos cortos, siempre a distancia para transmitir distancia emocional y colocar al espectador allí pero desde fuera, no desde dentro. No se trata de empatizar con el personaje, sino de acompañar al personaje”.

"Titulamos la película 'Salitre' porque 'Sal gorda' ya estaba cogido"
Ok, entendido. Ha sido una producción técnica putísima. ¿Podemos ahora cambiar de tema? Calla, que no nos dejan, ahora nos explican el proceso de creación de la banda sonora. ¿Se imaginan para qué? Exacto, para que veamos cómo expresa también la psicología de la madre prota. La compositora Aránzazu Calleja nos lo cuenta. “Trabajamos a partir de un artículo científico que contaba que las langostas se comunican mediante un sonido conseguido frotando sus antenas. La banda sonora debía ser orgánica, así que inspirados en las langostas, partimos de sonidos que son cuerdas frotadas de violines, violoncelos y otros instrumentos de cuerdas. Con eso intentamos aproximarnos a lo que siente el personaje”.
¿Ahora sí que ya está? ¿Seguro? Pues venga, avancemos, que en cualquier momento suena el gong final… No quieren comentar los elementos sobrenaturales de la película para no hacer espoilers, “pero los trabajamos para que el personaje de la madre los sintiera como reales”, explican. Nos enteramos que la niña Haizea Carneros es sobrina del productor Eduardo Carneros. “Pero yo no la puse”, se apresura a aclarar. Y que el primer título que barajaban era “Jaulas”, pero lo cambiaron por “Salitre” por su sonoridad y por lo que sugiere. Y que este es el primer largometraje de Norma Vila después de haber dirigido dos cortos. “¿Seguirás con el fantástico?”, le preguntamos. “Este es mi género”, responde ella. “De aquí no me mueve nadie”.

Norma Vila y Nagore Aranburu ponen salitre a Diario de Venusville
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