Historia de amor disfrazada de survival con Brad Pitt y su mejor pareja desde Angelina Jolie
Quién iba a decirnos que aquel guaperas de los años 90 lleno de tics y mohines, que se pavoneaba como un gallo en corral ajeno en Thelma & Louise y ondeaba su melena al viento como en un anuncio de champú Agrado en Entrevista con el vampiro y Leyendas de pasión, acabaría convirtiéndose con los años en una de las figuras más respetadas e influyentes de Hollywood. Gracias a títulos aclamados por la crítica como Seven, Doce monos y El club de la lucha, Pitt se ganó el respeto de la industria y en los siguientes años cultivó una carrera que combinaba tanto la interpretación en proyectos comerciales e independientes, como la producción. Resultado a día de hoy a sus 63 años: cuarenta años de carrera, unos cien trabajos como actor, otros tantos como productor, incontables éxitos, un Oscar, y last but not least, el amor incondicional del público.
Del público y del mundo entero, porque Brad Pitt es capaz con más de 60 tacos de ligarse a tu abuela, a tu madre y a tu hija… todo el mismo día. Por eso ha llegado a un momento de su carrera que ya no tiene ni necesidad de interpretar. A Pitt le basta con estar, sea en un cameo como en Deadpool 2 o La ciudad perdida, o comiéndose él toda la peli casi en solitario como sucede en Ad Astra o la presente En el corazón de la bestia. ¿Sale Brad Pitt? Pues ya no “hase” falta “desir” nada más. Aunque En el corazón de la bestia tal afirmación sea algo inexacta, porque sí, sale Brad Pitt él solo toda la peli, pero no solo del todo porque le acompaña un perro (un pastor alemán, para ser exactos), que comparte con él todas las escenas de la película (y alguna más), encima robándole más de una, que se acaba convirtiendo en la auténtica estrella del show.

"Si Leo pudo llegar en El renacido, nosotros también podemos"
En el corazón de la bestia es un survival montañero en la línea de El desafío, Infierno blanco o La montaña entre nosotros, con mucho de El renacido, en el que como marcan los cánones del buen survival, un accidente aéreo deja al prota (en este caso a los protas porque son dos: Brad Pitt y el perro) perdido en la montaña a merced de la climatología, los lobos y las plastas de vaca, y ha de llegar por sus propios medios hasta la población más cercana sorteando mil y un peligros a modo de gincana. Aunque en esta ocasión los protas (los dos) parten con cierta ventaja, porque ambos (los dos) son ex oficiales de las Fuerzas Especiales, aunque eso les haya provocado a ambos (a los dos también) sufrir de trastorno de estrés postraumático, porque ambos (sin diferencia) las han pasado canutas en los conflictos bélicos en los que han intervenido.
“Brad Pitt ha llegado a un momento de su carrera que ya no tiene ni necesidad de interpretar. Le basta con estar”
Un survival preciosamente rodado por David Ayer, captando toda la majestuosidad de las montañas de Alaska (aunque en realidad se filmara en Nueva Zelanda), convirtiendo ese entorno natural en un personaje más de la peli (a los suscriptores del National Geographic les caerá la baba). Un survival tranquilito, todo hay que decirlo, para que los espectadores puedan disfrutar de la espléndida fotografía, con la acción avanzando sin prisa para que también podamos desestresarnos escuchando el sonido del viento sacudiendo las copas de los abedules y el murmullo del cauce del río de aguas cristalinas. Y un survival en el que en realidad pasan pocas cosas, pero en el que las cosas que pasan, pasan de manera muy correcta. Con una única excepción: un exceso de flashbacks bélicos totalmente innecesarios que muestran las batallitas del oficial y su perro machaconamente.

"Pues Viggo Mortensen también estaba enamorado de su caballo en Océanos de fuego y nadie dijo nada"
Aunque eso es lo de menos, porque lo que realmente es importante, lo que de verdad nos mantiene con el culo pegado a la butaca, conteniendo la respiración y con el corazón en un puño, no son los paisajes, los peligros o la canosa barba de Brad Pitt, no señores, es la relación que tiene éste con el perro. Esos paseos al atardecer, esa manera de acurrucarse en la tienda de campaña, esas caricias entre las orejas, esas lánguidas miradas con esas caídas de ojos… Me costó darme cuenta al principio, pero esa relación no es la habitual entre un hombre y su perro, esa relación va mucho más allá de la mera amistad entre un hombre y un animal, no sé si me siguen…Ahora entiendo por qué Brad Pitt se pasa toda la peli llamándole “compañero”…
O sea que para nuestra sorpresa, En el corazón de la bestia no es solo un survival con un hombre intentando sobrevivir en las montañas en compañía de su perro, sino que es también una historia de amor, un “Dogbrack Mountain” en toda regla. ¿No acababan también enamorándose Kate Winslet e Idris Elba en La montaña entre nosotros? Pues aquí tres cuartos de lo mismo. Será la paz y la tranquilidad de la naturaleza, el imponente silencio de la montaña, o que en la tienda de campaña hace frío y se ha de entrar en calor, vayan ustedes a saber, el caso es que si tienen una cita y quieren que acabe bien, llévenla a sobrevolar montañas en avioneta y la naturaleza hará el resto. Si a Brad Pitt le funcionó el truco con su perro, a ustedes también les funcionará.
INFORME VENUSVILLE
Venusentencia: Copas de yate

Recomendada por Kuato a: Ryan Gosling por pasarse interpretando toda Proyecto Salvación. Verá que a Brad Pitt le basta con poner el careto.
No recomendada por Kuato a: quien odie las pelis que como Moon o Náufrago, reduzcan el presupuesto recortando personal.
Ego-Tour de luxe por: el papelón que hace el perro, obviamente, tan inmortal como el gato de Un lugar tranquilo: día 1.
Atmósfera turbínea por: ese pedaso carta tan larga… ¿Escrita en media cuartilla y en esas condiciones?
■ EN EL CORAZÓN DE LA BESTIA. ESTRENO EN VENUSVILLE: 25/09/2026.










