Wicker; Blades of the Guardians: Wind Rises in the Desert; Big Baby; V/H/S Mixtape
Última crónica con reseñas de Sitges 2026, y como cada año se quedan títulos en el tintero. En esta edición he visto un total de 44 películas, y en estas crónicas han entrado 24. Las otras 20 las podréis encontrar brevemente comentadas en el hilo habitual de mi cuenta de X (@chemapamundirl), pero por si os da pereza ir a leerlas os destaco aquí algunas de ellas: haced lo posible por ver Sicko (thriller en tono de farsa negrísima, que consigue hacer muchas cosas bien con cuatro cañas), The Fox (sátira bastante graciosa sobre zorros parlantes que enredan a los humanos con promesas envenenadas), El samurái y el prisionero (esto es como si Agatha Christie hubiese escrito una novela de misterio e intrigas politico-bélicas entre clanes samurái, un poco larga pero bien llevada), y sobre todo NO OS PERDÁIS Kubrick’s War: The Making of Full Metal Jacket (maravilloso documental que despieza al detalle el rodaje de La chaqueta metálica, con entrevistas a todo el cast, imágenes inéditas y anécdotas a cholón).

El DOCUMENTAL (con mayúsculas) de Sitges 2026
Por el contrario, intentad resistir la tentación de ver The Demon Among Us (esperpento italiano de posesiones demoníacas con diálogos infames, interpretaciones delirantes y cero curro de puesta en escena), What Happened to Doris? (el mismo caso de acoso fantasmal que inspiró El ente se convierte aquí en un “Expedientito Warren” de saldo; mejor volver a ver El ente), Onslaught (Adam Wingard nos hace perder hora y media de vida, con un remake muy pocho de Terminator en clave gore), Abandoned (found footage vergonzoso, con todos los trucos baratos del catálogo), Vintage Violence (comedia criminal bizarra cuyo pretendido carisma trash acaba dando vergüenza ajena), Los Vampires (el bajo presupuesto deja en tostón la atractiva premisa de este murder mistery ambientado en el rodaje de la versión mejicana de Drácula), Drag (fallida comedia negra cuyos gags consisten en ver a Lizzie Kaplan sufrir golpes, cortes y caídas hasta quedar hecha un ecce homo), y pase lo que pase, NI SE OS OCURRA ver Bloody Tennis (pseudoremake de Suspiria ambientado en una academia de tenis femenino; pésima a todos los niveles).
Como podéis comprobar, en general ha habido bastante más paja que grano entre lo que he visto durante Sitges 2026. Pero eso lo analizaré en el artículo de cierre y palmarés. De momento, ahí van mis últimas cuatro reseñas:
WICKER (Alex Huston Fischer y Eleanor Wilson, EUA, 2026)
Trailer, fotos, sinopsis y ficha
En una aldea de finales del siglo XVIII (la película no da fechas, pero por las pintas…), en la que la tradición del matrimonio está sacralizada hasta límites un tanto cansinos, una solitaria pescadora es objeto de miradas socarronas, cuando no de burlas en toda su cara, por no encontrar esposo. De hecho, ella ni siquiera se molesta en buscarlo, convencida de que su aspecto descuidado y su permanente olor a pescado harían imposible que le apareciese un pretendiente de su gusto. Un buen día, en pleno ataque de melancolía, decide encargar al cestero del pueblo que le fabrique un marido de mimbre. El cestero se lo toma como un reto personal y no se limita a montar un muñeco, sino que crea un ser vivo, consciente y pensante, que resulta ser el cónyuge perfecto: leal, atento, comprensivo y un amante que practica el sexo con la entrega y concentración de un atleta olímpico. Ahora el resto del pueblo ya no se ríe de la pescadora. Ahora las mujeres la envidian y los hombres se sienten señalados.
Lo que más llama la atención de Wicker en primera instancia es su inmejorable casting: Olivia Colman (la pescadora) transmite toda la empatía del mundo y demuestra una capacidad asombrosa para pasar de la payasada cómica a la ternura en una misma escena; Peter Dinklage (el cestero-mago) borda sus monólogos sobre la naturaleza compleja de las relaciones amorosas; Alexander Skarsgard (el marido de mimbre) hace maravillas para resultar carismático pese a sus movimientos y expresividad de autómata; y la esposa del sastre del pueblo (Elizabeth Debicki) aporta gran sutileza al papel de una antagonista cargada de condescendencia y prejuicios, que no quiere reconocer que su supuesta vida feliz no es más que un ejercicio de rutina y autoengaño.

"Arréglate, que esta esta noche cenamos en casa de Bella y Bestia"
Pero la extraña fábula folk que propone Wicker tiene muchos más méritos que un reparto acertado. Le funciona muy bien su inteligente mezcla de cuento clásico y sátira moderna, sus numerosos gags (algunos muy sutiles, otros muy simples, pero siempre simpáticos), su romanticismo arrebatado, su misterioso elemento sobrenatural (al que no se le da ninguna explicación, ni falta que hace) y sus reflexiones a favor de las relaciones no convencionales y en contra de la intolerancia. Básicamente, a Wicker le funciona todo.
Sentencia Venusville: Copas de yate

BLADES OF THE GUARDIANS: WIND RISES IN THE DESERT (Woo-ping Yuen, China, 2026)
Trailer, fotos, sinopsis y ficha
China, hacia el año 600. El país está sumido en el caos, con cruentas luchas entre clanes y una rebelión armada que el emperador intenta mitigar aplicando una represión brutal. En medio de ese pifostio se mueve como pez en el agua Dao Ma, un cazarrecompensas que suele resolver sus negocios a espadazo limpio, y al que siempre acompaña su sobrino de siete años Xiao Qi. El nuevo encargo que ha recibido Dao Ma consiste en cruzar el desierto, escoltando hasta lugar seguro a un misterioso líder revolucionario enmascarado al que casi todo quisque quiere ver muerto, y que poco puede hacer para defenderse por sí mismo porque es un completo inútil en los combates.
El título es lo único demasiado largo en este orgiástico spaghetti-wuxia de dos horas y pico, que no quieres que acabe nunca. Desde su primera y prodigiosa secuencia de espadazos y patadas voladoras en una taberna, es fácil entender por qué Blades of the Guardians: Wind Rises in the Desert se ha convertido en la película de artes marciales más taquillera en la historia del cine chino. Trazas de Sergio Leone, George Miller y hasta el David Lean de Lawrence de Arabia, en un espectáculo de acción y vértigo total, con combates excelentemente filmados y tantos personajes molones que, cada vez que te presentan a uno nuevo, aparece un cartel con su nombre para que no te hagas un lío.

"Cuando en Tigre y dragón salten más alto que nosotros, hablamos"
A una película con un ritmo menos adrenalítico quizás se le verían más ciertas costuras, en especial su enredo de innecesarias tramas secundarias y ciertos momentos de poesía visual algo hortera, pero no te puedes poner demasiado pejiguero con una cinta que te despliega una batalla campal en medio de una tormenta de arena, o que tiene una de las mejores persecuciones a caballo que se han visto en el cine moderno. En un Sitges 2026 en el que se ha celebrado Hope como el gran título de acción del certamen, yo me quedo de largo con este otro. Blades of the Guardians: Wind Rises in the Desert no reinventa la rueda pero te recuerda que, cuando una rueda gira bien, sigue siendo un invento fantástico.
Venusentencia: Copas de yate

BIG BABY (Spider One, EUA, 2026)
Trailer, fotos, sinopsis y ficha
Big Baby nos presenta a Adam, un guionista hollywoodiense al que las musas parecen haberle abandonado. Su último guion, para la cinta de terror “The Blackest Moon”, ha sido aniquilado por la crítica y ello le ha dejado la moral por los suelos, hasta el punto de que su nuevo proyecto es por el momento una página en blanco que no consigue llenar con nada que le convenza. Una noche, le sobreviene de manera espontánea la imagen de su novia, Kate, siendo descuartizada por un asesino en serie, un tipo enorme ataviado con una máscara de bebé, y eso le sirve como el fogonazo de inspiración que estaba buscando: su siguiente guion será una película slasher protagonizada por ese “big baby”. Sin embargo, a medida que avanza en la escritura, parece que los personajes que va creando cobran vida en el mundo real. Tanto las víctimas, que le imploran que deje de escribir porque no quieren morir… como el propio asesino.
Meta-deconstrucción del género slasher, a partir del tema del bloqueo creativo de un escritor que poco a poco va deslizándose hacia la paranoia. No es precisamente una novedad en el género (Stephen King ha dedicado buena parte de su obra a sacarle punta al asunto), pero el director de Big Baby, Spider One, logra darle una atractiva vuelta de tuerca al diluir los márgenes entre realidad y ficción, generando en el espectador la duda de si todo es la mera canalización de una psicosis, o si en efecto esa psicosis se ha corporeizado en algo tangible y sobrenatural, un poco al estilo de Candyman o Pesadilla en Elm Street.

"Considérenme la versión sourpuss de Feliz día de tu muerte"
Las principales fortalezas de la película son su estupendo dúo de personajes protagonistas (el obsesivo Adam y la siempre optimista Kate, que demuestra una paciencia infinita para sobrellevar el hecho de que su novio esté mucho más pendiente de la reputación como autor que de la relación de pareja), y un guion con buenos giros y una mezcla muy bien equilibrada entre la casquería y el terror psicológico. Sin embargo, los puntos débiles que separan a Big Baby del estatus de cult movie también son destacables: un exceso de repetitivos diálogos cotidianos en su primera mitad y una dirección en general algo plana. Aunque Spider One busca marcar claras diferencias de tono entre el “mundo real” y los momentos de supuesta manifestación de Big Baby asesinando gente, en ninguno de ambos escenarios logra transmitir nada particularmente intenso. En conjunto Big Baby mola, pero aquí había potencial para hacer algo memorable, y se queda un poco a medias.
Venusentencia: Dos Caras Harvey

V/H/S MIXTAPE (Ernest Dickerson, Robert "RZA" Diggs, David Moreau, Renee Zhan, Flying Lotus y Tobias Forge , EUA, 2026)
Trailer, fotos, sinopsis y ficha
Ya es una tradición en mis crónicas reservar una reseña para el nuevo título anual de V/H/S, la saga de historias cortas de terror rodadas en formato digital y con espíritu found footage (aunque con los años la cosa ha ido evolucionando hasta narrativas más rebuscadas que el simple “Sigamos grabando, que aquí hay un monstruo”); y, la verdad, en este caso me lo podría haber ahorrado, porque V/H/S Mixtape no ofrece calidad suficiente como para merecer mucho comentario. De hecho, es de lo más flojo que ha ofrecido la franquicia desde hace bastantes años.
Y mira que la temática musical que la engloba daba de sí para hacer experimentos atractivos con el género de terror. Sin embargo, salvo en un par de sus cortometrajes, V/H/S Mixtape peca justamente de falta de riesgo, de guiones poco ocurrentes que son versiones mucho peores de cosas ya vistas, e incluso de una dirección algo perezosa; y esto incluye no solo a las historias principales sino a la que sirve como hilo conductor de todo el invento: una serie de gags protagonizados por la banda de thrash metal GWAR, improvisando gilipolleces que dan vergüenza ajena, y cuyo único valor es servir como advertencia del escaso nivel de calidad que te espera durante el resto de la función.

"Faltan Gonzo y Beaker porque no les gusta el trash metal"
Por centrarnos en lo rescatable, hay dos segmentos que se salvan del desastre. El primero es “The Music of Mr. Zhe”, que juguetea con el relato de H. P. Lovecraft “La música de Erich Zann” a través de una historia muy sencilla y con pocas sorpresas, pero efectiva en cuanto a tono e impacto visual. El segundo, y el mejor de todo el lote, es “Death Tone,” en el que una ingeniera de sonido sin escrúpulos intenta cumplir el deseo de su difunto padre de componer la canción perfecta, y lo hace grabando y mezclando los sonidos de agonía y violencia que se producen durante los salvajes asesinatos que comete. Es resultón, pese a que sus idas de olla gore acaban jugado en su contra, al acercarlo demasiado a la comedia. En otras antologías de V/H/S sería un episodio de relleno, pero aquí destaca entre los suspensos que se lleva casi todo el resto.
Hay quien dice que, tras nueve entregas de V/H/S (y la décima filmándose mientras escribo esto), a la serie se le empieza a notar el desgaste. Yo prefiero pensar que esto ha sido un tropezón puntual, que hay suficientes directores indie con talento como para crear nuevas historias estupendas, y que de todos modos un V/H/S al año no hace daño, por regulero que salga.
Venusentencia: Congelada en carbonita

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