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NORMAL crítica: Todo por la pasta

Después de los dos Nadie, Bob Odenkirk sigue repartiendo estopa como sheriff de pueblo

ROBERT THORNHILL

Después de repartir estopa a clanes mafiosos en las dos entregas de Nadie, Bob Odenkirk vuelve a enfundarse el traje de tipo corriente con mucho más peligro del que aparenta. Ocupa así el hueco que han dejado veteranos del género como Denzel Washington o Liam Neeson, clásicos especialistas en interpretar a hombres maduros justicieros y perdonavidas. En Normal, Odenkirk retoma ese personaje tan poco glamuroso con esa pachorra característica, esta vez como sheriff interino de un pequeño pueblo de la América profunda, con un rollo más conciliador adaptando un estilo parecido al de Frances McDormand en Fargo. Y aunque el guion, escrito por el propio Bob Odenkirk junto a Derek Kolstad, tiene toda la pinta de haber nacido en una loca noche de drogas y alcohol, Ben Wheatley logra impregnarle ese tono de comedia negra y desenfreno, que logra salvar una historia muy barroca cuya mayor virtud es que no se toma en serio a sí misma.

Si en Nadie Odenkirk se las tenía que ver con la mafia rusa, y en Nadie 2 contra una pandilla de garrulos comandados por una histriónica Sharon Stone, en Normal entran en juego los siempre temibles Yakuza, quienes después de una escena inicial desconcertante, no vuelven a salir hasta bien entrada la peli. Hasta entonces, Normal nos presenta el pueblo que da título a la historia como un lugar extrañamente apacible, de esos que transmiten más inquietud cuanto más perfectos parecen. Reina un ambiente happyflower muy sospechoso, preocupándose por cuestiones tan trascendentales como recibir lana color malva en lugar de rosa, indignarse porque Amazon vende algún producto más barato que la ferretería local, o ese policía que parece sacado de Los Simpson al que le mola comparar sus bigotes con su jefe.

 

"Está visto que para entrar en John Wick, has de ser mujer o ciego"

 

En un ambiente nevado con ecos de western, Normal se toma su tiempo al principio para acompañar al sheriff interpretado por Bob Odenkirk mientras intenta entender qué demonios pasa en ese pueblecito aparentemente idílico, hasta que un chapucero acontecimiento rompe esa aparente armonía encendiendo la chispa de lo que será una hora final disparatada, en la que Odenkirk vuelve a erigirse en el amo y señor de la acción en esa versión más socarrona de John Wick tan marca de la casa. Aquí entran en juego de nuevo los Yakuza, responsables de que en la oficina del sheriff encontremos un acojonante arsenal de armas de destrucción masiva.

“Peleas cuerpo a cuerpo, explosiones y tiroteos, se van sucediendo con muchas dosis de humor hasta llegar a ese clímax final tan tarantinesco”

Si la parte inicial de la peli transcurría a un ritmo pausado al estilo de Fargo presentándonos a esos raritos habitantes que parecen sacados de Twin Peaks, todo cambia y se acelera el ritmo deviniendo en algo más parecido a La caza, o evidentemente John Wick, donde el sheriff protagonista se convierte en la mosca cojonera con la que hay que acabar. Peleas cuerpo a cuerpo, explosiones y tiroteos, se van sucediendo con muchas dosis de humor hasta llegar a ese clímax final tan tarantinesco con ese enfrentamiento face to face contra los Yakuza.

 

"Yo no sé nada de Gun-Fu, pero el Tiro-Siesta lo bordo"

 

El humilde personaje de Odenkirk, siempre con esa cara de no haber roto un plato en su vida, vuelve a convertirse en ese héroe por accidente, expeditivo y letal, que ya vimos en las dos entregas de Nadie. Además, aquí explota más que nunca su vena irónica, soltando comentarios sarcásticos con esa flema tan característica que siempre le ha funcionado tan bien como actor cómico. El que seguro que también se lo ha pasado bien es Ben Wheatley, que dirigió esta peli el mismo año que Bulk, ese rompecabezas Nolaniano que presentó en Sitges 2025 ideal para hacerse una siestecilla en el Gran Melià. En Normal se mueve como pez en el agua con esos personajes excéntricos, ese humor negro y las situaciones surrealistas que se van sucediendo en una trama absurda donde todo cabe por el bien del espectáculo.

Salvo por un par de escenas, la película no resultará memorable para aquellos habituados a ver cine de acción gamberro como Hot Fuzz, pero estamos ante una peli honesta con un Bob Odenkirk que cada vez va afinando más su personaje con cara de Gary Cooper pero con la mala leche de Charles Bronson. Solo nos queda preguntarnos cuándo, por fin, Derek Kolstad hará batir en duelo a Keanu Reeves con Bob Odenkirk: un combate de los más leñeros del momento, con permiso de Jason Statham.

 

INFORME VENUSVILLE

Venusentencia: Copas de yate

INF VNV 4

Recomendada por Kuato a: los que busquen una peli parecida a Fargo pero más sangrienta y salvaje.

No recomendada por Kuato a: los que con las dos entregas de Nadie ya quedaron saciados de un personaje que bajo la máscara de bueno, se pone las botas dando leña.

Ego-Tour de luxe por: esa, literalmente, pulverización del alcalde Henry "The Fonz" Winkler por parte de un abstraído Odenkirk, al que solo le faltaba soltar lo de “He sido yooo”.

Atmósfera turbinea por: esas llamadas inanes con su mujer y esa recreación de su pasado, que resultan superfluas en el global de la película.

 

NORMAL. "Normal" (2027). Dirección: Ben Wheatley. Guión: Derek Kolstad, Bob Odenkirk. Reparto: Bob Odenkirk, Lena Headey, Henry Winkler, Jessica McLeod, Brendan Fletcher. ESTRENO EN VENUSVILLE: 01/07/2026.

 

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