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SITGES 2026 crónica 4: El trabajo os hará libres

Sanguine; The Ones Who Grieve, Buddy; Imposters

■ CHEMA PAMUNDI

A menudo el festival de Sitges es un trampolín que pone en el mapa a directores e intérpretes noveles (el año pasado, los tres premios a Obsession empezaron a convertir en estrella a una por entonces desconocida Inde Navarrete), o que eleva a la categoría de mitos a los ya veteranos. La presente edición, más allá de habernos traído a invitados tan top como Peter Jackson, Amy Irving, Kevin Bacon, Kyra Sedgwick o Danny DeVito, y de habernos descubierto títulos con tanto potencial de culto como Buddy o Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma, podría bautizarse sin la menor duda como “el Sitges de Jessica Rothe”.

La actriz ya tenía un hueco en el corazón de los aficionados al terror desde hacía tiempo, gracias a Feliz día de tu muerte y su secuela Feliz día de tu muerte 2, pero es que en 2026 ha protagonizado nada menos que cuatro títulos de género fantástico, tres de los cuales se han podido ver en Sitges: Boiúna: La leyenda del amazonas, River e Imposters (los dos primeros los he reseñado en crónicas anteriores, y el tercero la reseño en esta). Todos han tenido muy buena acogida y la han confirmado como una intérprete con una presencia magnética en pantalla y un amplísimo rango de registros dramáticos. Solo nos ha faltado ver su cuarta cinta de este año, la comedia musical de terror Pathetic Fallacy, que generó comentarios igual de entusiastas a su paso por el Fantastic Fest de Austin, Texas.

 

Jessica Rothes, the 2026 Sitges queen

 

Personalmente no tenía nada controlada a Jessica Rothe (la recuerdo de algún episodio de Gossip Girl, muy joven, pero no he visto la saga Feliz día de tu muerte, algo a lo que le pondré remedio en cuanto pueda), y después de Sitges 2026 me he convertido en fan instantáneo. Es la típica actriz que despierta comentarios del tipo “es lo mejor de la película”. Aquí lo ha sido tres veces.

Las pelis de hoy:

 

 

SANGUINE (Marion Le Corroller, Francia y Bélgica, 2026)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

La médico Margot (Mara Taquin), recién salida de la universidad, es asignada al servicio de urgencias de un gran hospital público como residente en prácticas. Su instructora, una severa doctora a la que llaman “el Demonio”, tiene un altísimo nivel de exigencia con los novatos a su cargo y, desde el principio, parece haberla tomado con Margot. Al cabo de pocos días de turnos estresantes y llamadas de atención por parte de su jefa, una Margot cada vez más insegura de poder hacer bien su trabajo, empezará a sufrir una serie de mutaciones chungas: sangra por los poros de la piel, le crecen unas extrañas costras bulbosas en diversas parte del cuerpo y su carácter va adquiriendo tintes psicóticos. Además, no parece ser la única en haber desarrollado dichos síntomas. Aunque, bien pensado, ¿son síntomas de una enfermedad… o de una evolución?

Sanguine es una competente historia de body horror con una curiosa moraleja (no precisamente de fondo, sino en primerísimo plano), sobre los peligros de machacar a los jóvenes de la generación Z hasta convertirlos en fieras acorraladas. Es cierto que la película prefiere imitar referentes antes que hollar terreno inexplorado, pero son referentes bien regurgitados. Los más evidentes a primera vista son la Julia Ducournau de Crudo (el ambiente médico, la mortificación de la carne como alegoría de un derrumbe emocional…) y la Coralie Fargeat de La sustancia, (el discurso social y los momentos de extravagancia satírica). No obstante, lo que de verdad hay aquí es mucho David Cronenberg, sobre todo en el tono gélido de la historia, la claustrofóbica puesta en escena hospitalaria y algunos momentos de perspectiva alucinada desde dentro del cuerpo de la protagonista.

 

"De imitación de La substancia, nada"

 

Toda esta seriedad formal se ve en parte traicionada por un prólogo y un epílogo abiertamente caricaturescos. Pero a la vez son tan divertidos, tienen tanta mala uva y redondean tan bien la historia, que se les perdona esa disonancia tonal. La actriz protagonista, Mara Taquin, hace el resto, con una ajustada interpretación de un personaje dubitativo, angustiado y sin suerte, que tiende a tomar decisiones equivocadas pero comprensibles y que genera empatía por su empeño en apretar los dientes y hacer frente a una situación cada vez más imposible (lo que de nuevo parece una metáfora sobre el incierto futuro que deben asumir los jóvenes de hoy). Sanguine es una obra que quiere horrorizarte y hacerte reflexionar, y a veces se hace cierto lío con ambas intenciones, pero no deja de resultar intrigante ni entretenida en ningún momento.

 

Sentencia Venusville: Copas de yate

INF VNV 4

 

 

THE ONES WHO GRIEVE (Quarxx, Francia, 2026)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

Ucronía en una Francia alternativa de finales del XIX, asolada por una pandemia que transforma a sus víctimas en necrófagos incurables. En una región de la campiña rodeada de bosques, un estrafalario representante de la iglesia, mitad inquisidor y mitad exorcista, se dedica a mantener a raya a los infectados mediante una serie de bizarros rituales mucho más bestias que efectivos, y que incluyen coserles los ojos, sacarles los dientes y encerrarles la cabeza en unas espeluznantes máscaras de madera que él mismo talla a mano (¿no sería más fácil matarlos directamente de un tiro?). Esta pasión por recrearse en su trabajo se extiende al modo en que trata a su mujer y su hija, a las que, en nombre del Señor, somete a todo tipo de humillaciones, torturas y hasta mutilaciones corporales a la mínima que le llevan la contraria o le sacan de quicio

Ejercicio de grotesco por lo grotesco, sin ningún carisma, con un guión en el que todo es arbitrario (incluso los elementos de mitología sobre la enfermedad zombificadora parecen generados al tuntún, haciendo girar una ruleta o algo así), un villano cuya carencia de matices provoca indiferencia porque no resulta creíble (1 hora y 56 minutos con la misma jeta de teleñeco enfadado), y unos constantes golpes de efecto gratuitos, que acaban por arrasar el ya de por sí endeble discursito de la cinta sobre el fanatismo religioso patriarcal. La puntilla es una escena epílogo postcréditos estilo Viernes 13 de lo más abochornante.

 

"Te pido Señor, que el público crea que soy Christoph Waltz"

 

Es de coña que esta catastrófica digestión del horror extremo francés de los dosmiles, mal disfrazada de drama histórico, se ande comparando con El baño del díablo (el escalofriante título sobre opresión religiosa en la Austria rural del siglo XVIII, que nos dejó atónitos hace dos años). Aunque hay una comparación todavía más sangrante, y es con la película Brimstone, vilipendiada por muchos a su paso por Sitges 2016 (yo entre ellos) y que en ciertos aspectos cometía los mismos errores groseros que The Ones Who Grieve. Sin embargo, al menos el suspense de Brimstone funcionaba, y sus personajes tenían un arco y un por qué, tres elementos que aquí brillan por su ausencia. Aquí solo hay cringe. Me dirán que en este Sitges se han visto cintas mucho más cutres que The Ones Who Grieve, y es cierto, pero una buena factura técnica no libra automáticamente a una cinta de ser una castaña; y esta lo es.

 

Sentencia Venusville: Condenada a alforfones.

INF VNV 1

 

 

BUDDY (Casper Kelly, EUA, 2026)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

Buddy es un gran unicornio antropomórfico de peluche, protagonista de un programa de TV infantil en la tónica de “Barrio Sésamo” o “Barney y sus amigos”. Vive en una gran casa acompañado de su pandilla, un grupo de niños (de carne y hueso) con los que corre divertidas aventuras cotidianas llenas de enseñanzas didácticas. También aparecen personajes secundarios recurrentes como el cartero o la enfermera, u objetos animados como el buzón postal o la mochila del colegio. Los episodios de “Buddy” se van sucediendo uno tras otro, con su introducción musical, sus canciones, sus gags y sus constantes “¡Te queremos Buddy!”. Solo hay un problema en este ficticio mundo de felicidad y algodón de azúcar, y es que Buddy es un puto psicópata, dispuesto a quitar de en medio a cualquiera (niño o adulto) que intente saltarse alguna de las unidireccionales tramas previstas en su show.

Casper Kelly, guionista y director formado en ese fantástico vivero de creadores audiovisuales que es el programa televisivo “Adult Swim”, donde creó maravillas como el cortometraje de humor surrealista Too May Cooks (si no lo conoces, deja de leer ahora mismo y póntelo en YouTube), o las inclasificables Yule Log y Yule Log 2, debuta en el largometraje cinematográfico con Buddy, que recupera en cierto modo los temas y la locura formal de todas sus propuestas anteriores, pero de una forma mucho más ambiciosa, aterrizada y consistente. Buddy recrea de manera milimétrica la TV para niños de los 80 y los 90 (el colorista diseño artístico, la calidad de vídeo de la imagen, los hilos argumentales de los episodios…), y la convierte en un slasher interdimensional con ecos de Pesadilla en Elm Street, Hellraiser o Poltergeist.

 

"Ay, si Espinete levantara la cabeza..."

 

Además, sabe aprovechar al máximo el factor siniestro que han tenido siempre Caponata o los Teletubbies, entrelazando de manera orgánica el humor absurdo, el gore hipercafre y el thriller psicológico (a este respecto, son muy notables las interpretaciones de los actores infantiles, evolucionando desde la típica artificialidad exagerada de una sitcom hasta el pánico genuino al darse cuenta de que de repente están en una especie de versión furry de La noche del cazador, y pueden palmar de verdad). Un derroche de originalidad que va mostrando multitud de capas y giros descacharrantes a medida que resbala hacia la metaficción, con un lore fabuloso y una desvergüenza amoral y punk tan valiente como rara de ver en el género. Mítica.

 

Sentencia Venusville: Venus Hall of Fame

INF VNV 5

 

 

IMPOSTERS (Caleb Phillips, EUA, 2026)

Trailer, fotos, sinopsis y ficha

Marie y Paul son una pareja con bebé recién nacido, que se acaba de mudar a una casa de campo con la esperanza de pulir algunas aristas bastante serias en su relación. La principal de ellas es que Paul se siente vacío, sin rumbo. Es un expolicía que dejó el cuerpo tras resultar herido por un balazo, y desde entonces no ha vuelto a ser el mismo. Aunque se recuperó por completo, la bala estuvo a pocos milímetros de dejarlo paralítico, y ello le ha llevado a adoptar el azar como filosofía de vida: cada vez que tiene que tomar una decisión importante, la echa a cara o cruz (incluyendo si ha de ponerle o no los cuernos a su mujer).

En estas que, durante una fiesta de bienvenida en la casa, el bebé de Marie y Paul desaparece de manera inexplicable. Tras semanas de búsqueda, ni rastro. Hasta que Orson, un vecino al que todos consideran un chiflado peligroso, les da una pista sobre lo que podría haber pasado; y a partir de ahí, todo se vuelve realmente extraño. Cualquier fan de obras como Coherence, El infinito o la serie de TV Dark, dará palmas de júbilo con el mix de terror psicológico y ciencia-ficción rompecabezas que propone Imposters, lleno de microreflexiones sobre la identidad, las traiciones de pareja, los autoengaños emocionales y el peso del azar.

 

"Quería batir el récord de Willem Dafoe por salir en cuatro pelis en Sitges 2000"

 

Algunos quizá critiquen a Imposters por ser un producto demasiado accesible, con más intención comercial que personalidad visual o ambición de género. Sin embargo, no se puede negar que todo lo que hace, lo hace muy bien, para lo cual se apoya en tres puntales principales: una dirección que sabe sacar petróleo al modestísimo  presupuesto, unas fenomenales interpretaciones por parte de Jessica Rothe y Charlie Barnett, que hacen creíble todo lo que les ocurre, y sobre todo un inteligente guión lleno de giros y revelaciones que llevan a nuevos misterios (muchos de los cuales no son aclarados nunca), subiendo la apuesta de manera constante hasta alcanzar un desenlace tan bien hilado como cargado de ironía. No, Imposters no es Backrooms… ni puñetera falta que le hace.

 

Sentencia Venusville: Copas de yate

INF VNV 4

 

SITGES 2026

 

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