David Lowery vuelve a hacer de las suyas con una obra fantasmagórica personal e inclasificable
David Lowery es un director peculiar. Es un tipo al que le gusta contar historias cóctel, es decir, te cuenta el argumento que sea, pero también te habla de filosofía, de metafísica, de lo real y de lo divino, casi siempre con dos únicos personajes (a veces incluso uno solo) y encima hablando más bien poco. Después de algunos trabajos de encargo alejados de su estilo característico como Peter Pan & Wendy, nos llega Mother Mary, una vuelta a los orígenes en la forma de una cantante híper exitosa derrotada por la presión, y una modista confinada en su trabajo y en su mansión.
La pobre y desdichada Mary (Anne Hathaway) no tiene ningún vestido que la convenza para su gran concierto de retorno en pocos días, por lo que tiene que humillarse e implorar a su antigua amiga y modista para que le solucione la papeleta. Como se percatarán, me ha costado bastante empatizar con semejante problemón de pijos. Efectivamente la historia tiene más enjundia, hay niveles más profundos más allá de la tontería de “jo, tía, no tengo nada que ponerme”, pero a mí desde el principio ya me perdieron. Tengo más en común con un chavalín que no llega a final de mes, que lanza redes de sus muñecas y que se queda pegado a las paredes, que con una diva pagada de sí misma que tras años de focos, fama y cantidades ingentes de dinero, no deja de ser una pobre chiquilla insegura. Pues vale Mari Carmen, lo que tú digas.

"¿Dos pelis de El diablo viste de Prada y te pones esto?"
Pero al César lo que es del César. Hay temas más profundos (tampoco era muy difícil) más allá de los motivos que hicieron que separaran caminos años antes tras una intensa amistad (que tampoco tiene demasiado jugo), porque a la postre, el verdadero tema de Mother Mary es su situación actual, sus rencores y el peso de la presión. Con todo ello, lo que empieza como un drama sobre la moda acaba convirtiéndose en una película sobre fantasmas y brujería tan poquito a poco, como si fuera una olla de agua puesta al fuego, que ni se ve venir ni sabemos cómo ha ocurrido.
“Lo que empieza como un drama sobre la moda acaba convirtiéndose en una película sobre fantasmas y brujería”
Y aquí tiene mucha culpa de ello David Lowery, tanto en la forma como en el fondo. Su estilo sobrio y sin ceder ni un centímetro a la comedia, encaja bien en una trama sobre la banalidad de la imagen y el valor añadido que tienen los sentimientos cuando estos los tienen gente rica. Como todas las películas de su director, Mother Mary es pretenciosa, casi pedante, con innegables grandes ideas. Consigue ir de menos a más, pero con tantas dificultades para contar una historia con tan poca coherencia, que se embarulla constantemente y tan pronto como consigue volver al carril, se vuelve a encantar con sus cosas y vuelta a empezar. Lowery ya contó una historia ligeramente parecida en A Ghost Story y le salió bastante mejor.

"Si eliges 'verdad', te preguntaré cuántos pretendientes de La Odisea cataste"
Otro tema a parte sería la interpretación de sus dos protagonistas, Anne Hathaway y Michaela Coel, en especial la primera que lo da absolutamente todo, como suele ocurrir siempre. La buena de la Hathaway interpreta, explota, se derrumba, baila, canta... lo de esta mujer es de absoluta bestia parda. No hay nada a lo que no se atreva, pues igual te mete un thriller de ciencia ficción, como una de terror, como un musical, como una superproducción épica.
Pero por espectacular que esté aquí, poco puede hacer para levantar una trama espesísima que cree ser más inteligente de lo que realmente acaba siendo. Nota positiva por las canciones pop que van apareciendo de vez en cuando por la pantalla. No sería mi rollo musical, pero están realmente bien paridas.
INFORME VENUSVILLE
Venusentencia: Dos Caras Harvey

Recomendada por Kuato a: seguidores del director y de dramas metafísicos con ínfulas.
No recomendada por Kuato a: si busca ritmo y una trama trepidante... aquí no es.
Ego-Tour de luxe por: Anne Hathaway en todas y cada una de las escenas.
Atmósfera turbínea por: unos primeros 45 minutos totalmente soporíferos.
■ MOTHER MARY. ESTRENO EN VENUSVILLE: 31/07/2026.










