Drama deportivo en las artes marciales mixtas con Russell Crowe en la esquina del cuadrilátero
¿Para qué cambiar lo que funciona? Lo que lleva funcionando desde 50 años en dramas deportivos como Rocky, Karate Kid o Kick boxing, con el prota (alias el bueno) enfrentándose al antagonista (alias el malo) en un combate final, para que el Bien prevalezca sobre el Mal, sigue vigente aún hoy en día... Y si no, que se lo pregunten a Russell Crowe, quien acaso escarmentado por el fracaso comercial y crítico de su último intento de dirección (Poker Face; mejor le salió El maestro del agua), en esta ocasión se ha limitado a ejercer de coguionista y productor ejecutivo, para contarnos una historia ambientada en el mundo de las artes marciales mixtas.

"Mientras no venga Conor McGregor como en Road House, todo irá bien"
Una historia que como cabía esperar (no lo hubiésemos aceptado de otra manera), sigue a pies juntillas todos los tópicos del género habidos y por haber: el luchador campeón que ve truncada su carrera antes de tiempo, el hermano tarambana que siempre la está liando, las necesidades económicas del luchador como padre de familia, un giro dramático que empujan los acontecimientos, el combate que acaba aceptando por obligación pese a estar retirado como venganza contra el malo… Nada que no nos contara el mejor Jean-Claude Van Damme en títulos icónicos como Kickboxer, Contacto sangriento, Lionnheart y demás.
“Beast – La bestia no defrauda y reparte hostias como panes”
Sólo que esta vez no tenemos al belga de oro en Tailandia siendo entrenado por un maestro pariente del Pai Mei de Kill Bill, sino a Daniel MacPherson en una destartalada Sidney entrenado por Russell Crowe (¿o es un ogro que se ha zampado a Russell Crowe? Más le vale que aproveche el gimnasio que regenta en la peli para ponerse en forma para Los inmortales, o en vez de Ramírez parecerá Jabba the Hutt con espada). Tyler Atkins como director, Russell Crowe como coguionista, y Daniel MacPherson como protagonista, componen así un fresco deportivo en el que no sólo se dan hostias, sino en el que se habla también de las segundas oportunidades, la venganza y la redención.

"Un respeto, que aquí donde me ves, yo he sido Cinderella Man"
Aunque también se den hostias, claro, pues no nos engañemos, el noble arte de repartir estopa es uno de los atractivos de todo drama pugilístico que se precie, que no hemos venido aquí a ver cómo los dos contendientes se procuran mimitos y se dan besitos… En este aspecto, Beast – La bestia no defrauda y reparte hostias como panes, con un estilo más realista que el visto en aproximaciones más comerciales como los episodios de Rocky, por ejemplo. O sea, que tenemos combates de kickboxing, venganza, y el Bien triunfando sobre el Mal. ¿Se puede pedir más? Sí, a Russell Crowe delgado y a Jean-Claude Van Damme 30 años más joven.
INFORME VENUSVILLE
Venusentencia: Dos Caras Harvey

Recomendada por Kuato a: quien tras Monkey Man, se quedó con ganas de ver más hostias en un ring.
No recomendada por Kuato a: Ilia Topuria, que en junio tiene combate y se podría despistar.
Ego-Tour de luxe por: Russell Crowe. Gordo o no, siempre es Russell Crowe.
Atmósfera turbínea por: la subtrama del hermano tarambana, más vista que el culo de Mel Gibson.
■ BEAST – LA BESTIA. "Beast" (2026). Dirección: Tyler Atkins. Guión: Russell Crowe, David Frigerio. Reparto: Daniel MacPherson, Russell Crowe, Luke Hemsworth, Bren Foster, Amy Shark, Mojean Aria, Kelly Gale. ESTRENO EN VENUSVILLE: 22/05/2026.










