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28 AÑOS DESPUÉS: EL TEMPLO DE LOS HUESOS crítica: La naranja zombíaca

Segunda entrega de la nueva trilogía, con home invasions, evoluciones zómbicas y mucho más

RAY ZETA

No han sido 28 años, pero casi. Exactamente 23 desde que Alex Garland como guionista y Danny Boyle como director, reinventaron la mitología zombie con 28 días después. Una peli de bajo presupuesto muy a la inglesa, en la que rompiendo el modelo clásico romeriano, los zombies no eran muertos vivientes sino infectados víricos por una pandemia mundial, con el distintivo de que corrían que se las pelaban, más incluso que Carl Lewis y Ben Johnson juntos. Cinco años después llegó la muy inferior secuela española 28 semanas después, en la que Boyle y Gardland sólo intervinieron como productores ejecutivos, y en 2023 anunciaron que volvían a unir fuerzas para una nueva trilogía, esta vez sí, tomando el poder absoluto de los episodios. Aunque no haya resultado ni la trilogía que imaginábamos, ni la que la mayoría de notros deseábamos…

Porque lo que han hecho en esta ocasión Alex Garland y Danny Boyle, ha sido sentar las bases de una pandemia zombie post-apocalíptica situada en el Reino Unido, para centrarse en las historias humanas de sus supervivientes. A Garland y a Boyle no les interesa contarnos historias de personas que sobreviven en un universo zómbico, sino contarnos historias de personas que VIVEN en un universo zómbico. Ahora de lo que se trata no es de reagruparse, organizarse y combatir a los infectados, eso ya se da por hecho, ahora de lo que se trata es de que los sobrevivientes vayan a comprar el pan, al barbero, o a ver el fútbol al pub de la esquina. Y si por el camino encuentran a algún zombie que quiere alimentarse de sus higadillos, pues le revientan la cabeza de un zurriagazo y pelillos a la mar.

 

"Evolucionas tan rápido que entenderás el final de 2001 antes que yo"

 

En el episodio anterior nos contaron la historia de un adolescente que lleva a su madre enferma al médico, y en el actual la de una banda juvenil liderada por un adulto psicópata, que se aprovecha de la hecatombe zombie para irrumpir en las casas y torturar y asesinar a sus habitantes impunemente. Eso como tramas principales, porque como trama secundaria subyace la que es realmente interesante: la de Ralph Fiennes como médico aislado a su bola construyendo monumentos funerarios con huesos a modo de memorials para los difuntos, mientras convive con la pandemia y los zombies de las inmediaciones como si fueran vecinos, a los que solo le falta pedirles una tacita de sal y dos huevos para hacerse la tortilla de la cena, mientas asiste (y coopera) a su evolución.

28 años después: El templo de los huesos confirma lo que sospechábamos, que esta trilogía funcionaría mejor como serie televisiva que como saga cinematográfica”

Una lástima que esta subtrama permanezca en segundo plano, pues es de largo lo más atractivo de las dos entregas estrenadas hasta la fecha. Tanto el personaje interpretado por Ralph Fiennes, protector de la memoria humana asolada por la epidemia, como los adelantos evolutivos de los zombies, sean un embarazo con parto o los progresos cognitivos del macho alfa, de los que esperamos saber más en el capítulo de cierre, pues en estas dos entregas apenas nos han enseñado el caramelito sin dejárnoslo poner siquiera en la boca. En lugar de eso, Garland y Boyle optan por realizar un cross over entre 28 días después (la peli original) y 1990: Los guerreros del Bronx o La naranja mecánica, profundizando en la banda criminal juvenil liderada por Jack O’Connell, presentada al final del episodio anterior.

 

"Si os portáis bien os invito a una leche plus en el  bar Milk Korova"

 

28 años después: El templo de los huesos es así una película más violenta, más sangrienta, más sucia y más morbosa que la primera 28 años después, pues asistimos a las tropelías de la banda de O’Connell y a sus home invasions, con su banda de minions disfrazados a su imagen y semejanza, como metáfora de la decadencia de ese universo post-apocalíptico, y de que los verdaderos monstruos no son los zombies sino los humanos. Ok, recibido y entendido, ¿pero es suficiente para rellenar el metraje del episodio? Definitivamente no, de ahí que se opte por alargar demasiado algunas acciones, y por ahondar más en el personaje de Ralph Fiennes (por lo que todos salimos ganando), hasta converger ambas tramas en un clímax tan desmesurado como poco creíble y atropellado.

Nada que objetar a la dirección de Nia DaCosta, que se resarce del ridículo que hizo con The Marvels, a la vez que recoge el testigo de Candyman, obteniendo un episodio superior al anterior 28 años después, aunque la película sea más un trabajo de producción que de dirección, y la sombra de Danny Boyle sea alargada y pesada como una losa. Lo que no quita que esta entrega confirme lo que sospechamos con la anterior, que esta trilogía funcionaría mejor como serie televisiva que como saga cinematográfica, pues su formato de historias pseudoindependientes conectadas por un fino hilo así lo pide. Habrá que ver qué nos cuentan en la tercera entrega, teniendo en cuenta las tramas que han cerrado es esta segunda. Hasta entonces, continuaremos viendo la serie The Last of Us.

 

INFORME VENUSVILLE

Venusentencia: Dos Caras Harvey

INF VNV 3

Recomendada por Kuato a: seguidores de series de zombies como The Walking Dead, Black Summer o The Last of Us.

No recomendada por Kuato a: seguidores de pelis de zombies como 28 días después.

Ego-Tour de luxe por: Ralph Fiennes y su personaje, o sea lo que debería haber sido la auténtica peli.

Atmósfera turbínea por: que Ralph Fiennes sea un mero comparsa en su propia peli.

 

28 AÑOS DESPUÉS: EL TEMPLO DE LOS HUESOS. ESTRENO EN VENUSVILLE: 16/01/2025.

 

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