Nueva aventura de Spider-Man con Peter yendo a terapia para combatir la depre por su anonimato
Con Spiderman: Brand New Day, parece que Marvel se ha tomado al pie de la letra la frase más famosa de toda la spidermitología: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. El gran poder, en este caso, es la capacidad casi perenne de la franquicia de Spidey para reventar las taquillas con cada nuevo capítulo de sus aventuras. Por lo tanto, la gran responsabilidad sería utilizar dicho poder para salvar al resto del MCU, que anda cada vez más tieso de audiencia (en 2025, solo 4 Fantásticos: Primeros pasos logró ingresar más de lo que costó) y está a las puertas del estreno de Vengadores: Doomsday, con la que la productora se juega una parte importante de su futuro a medio plazo (y cuyo trailer de avance ha dejado a todo el mundo bastante frío).
Usar a Spider-Man como revulsivo para reenganchar a la gente al resto del UCM era una estrategia comprensible, pero entrañaba un riesgo, y en efecto da la sensación de que Spiderman: Brand New Day ha acabado pagando los platos rotos. Porque la película se entrega a esta labor de rescate con toda su buena voluntad, pero el resultado es que se queda un poco en tierra de nadie: por un lado se diluye parte de la personalidad diferenciada que suelen tener las cintas del trepamuros (es la entrega de Spider-Man “menos Spider-Man” desde que Tom Holland se hizo con el personaje); por el otro lado, todo lo relacionado con la metatrama Marvel sigue siendo la misma murga cansina que nos vienen repitiendo una y otra vez desde que Iron Man se puso el guante de Thanos y chasqueó los dedos.

"Como ahora estoy soltero, puedo ligar por Tinder, Bumble y Badoo"
Por suerte, todo lo que en Spiderman: Brand New Day tiene que ver con el “spiderverso”, por así decirlo, es tan efectivo como siempre. Las interacciones de Peter Parker con MJ y con Ned siguen teniendo una química extraordinaria (qué maravilloso acierto de casting fue Zendaya…), la inclusión de Punisher a modo de compañero de fatigas/confesor/alivio cómico funciona como un tiro, la aparición de la comisario Dewolff como contacto policial de Spidey es una gratísima sorpresa (la construcción del personaje está llena de matices excelentes), y la tragedia emocional del propio Parker, debido al hechizo que tuvo que lanzarle Dr. Strange al final de Spider-Man: No Way Home para que todo el mundo se olvidase de él, permite explorar en profundidad y con bastante buen criterio su aislamiento autoimpuesto, su sentido extremo del deber y su vulnerabilidad emocional, en una etapa más madura e interesante de su vida (bebiendo mucho de series de comics como “Peter Parker: Spider-Man”, que se centran más en el lado humano del héroe que en sus cabriolas y sus combates).
Todo eso, ya digo, funciona de diez. El problema es que lo demás, lo que no cuaja del todo, ocupa demasiados minutos de metraje. Me refiero, básicamente, al intento de convertir Spiderman: Brand New Day en una película-puente hacia la macrosaga que unirá a Vengadores, X-Men, 4 Fantásticos y el resto del catálogo marvelita. Desde su argumento principal centrado en una alambicada conspiración del gobierno, hasta las apariciones de Hulk y Viuda Negra (que están justificadas a nivel de guion, claro, pero en el fondo no dejan de ser bastante patilleras), o el hecho de que el supervillano principal no esté vinculado por vía directa a Spider-Man sino a otra franquicia de la casa, lo cual resulta particularmente molesto teniendo en cuenta que Spider-Man cuenta, quizás, con la galería de villanos propios más carismáticos del universo Marvel. Todo ello son concesiones para arreglar el desaguisado en que se ha metido el UCM, y por culpa de ellas el conjunto se siente demasiado recargado, poco espontáneo y algo superficial en el tratamiento de ciertas tramas importantes del personaje titular.
“Spider-Man: Brand New Day es la entrega de Spider-Man “menos Spider-Man” desde que Tom Holland se hizo con el personaje”
Toda esa apretada agenda de obligaciones de guión hace que Spiderman: Brand New Day acabe descuidando incluso detalles que pueden parecer menores pero que son puntos de desarrollo fundamentales en el caso de Spider-Man, un superhéroe que justamente brilla en las pequeñas cosas. J.J. Jameson ni está ni se le espera, no se establece un sustituto emocional para la Tía May, aparece por allí Escorpión (uno de los antagonistas clásicos del hombre araña) sin apenas contexto, y hasta Nueva York pierde su habitual aspecto vibrante y potente (en las historias de Spider-Man suele ser casi un personaje más, un entorno vivo), quedando ilustrada como un lugar gris y feúcho, con una iluminación insulsa y decorados de tramo de calle a los que se les ve el cartón de estudio. El cielo de Glasgow, donde se rodó la película, no tiene ni de coña la luz de Manhattan, y se nota.
Curiosamente, el director del asunto es Destin Daniel Cretton, que hace cinco años ya dirigió Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, cinta que dejaba ver fortalezas y debilidades similares a esta: buen ritmo, sentido del espectáculo y carisma en el tratamiento de los protagonistas, pero cierta torpeza a la hora de engarzar su historia en el “gran plan Marvel”. Hay una subtrama en Spiderman: Brand New Day que resulta muy ilustrativa de estas dos caras: la aparición repentina de los ninjas de La Mano. Una de las mayores redes criminales de los comics Marvel queda aquí reducida a seis o siete seguratas cosplayers, que ahora resulta que trabajan para la Agencia de Inteligencia Control de Daños, y cuya única función argumental parece ser proporcionarle a Spider-Man un combate random a media película. Pero eso sí, es un combate genial, filmado con maestría y que pone en primer plano todos los miedos y dudas de Peter Parker. A nivel de pura acción cinematográfica, ese momento es dinamita (diría que es él único de la pelicula que quedará en el recuerdo), si bien hubiera sido de agradecer que su planteamiento fuera menos mamarracho.

"Tú reduces criminales, yo reduzco estadísticas"
Lo mejor de Spiderman: Brand New Day es cómo se las ingenia para dar sentido de evolución a los traumas acumulados de Peter Parker (todo el mundo le ha olvidado, la tía May está muerta, ha perdido al amor de su vida, hay un villano imposible de atrapar que le esta volviendo literalmente loco…), cosiéndolos a una subtrama en la que su parte arácnida empieza a dominarle, a medida que su parte humana se difumina. Esto no solo permite renovar las habilidades del personaje (de pronto su sentido arácnido se multiplica, y su cuerpo empieza a generar telarañas orgánicas, como en la version de Tobey Maguire), sino que da a Tom Holland mucho más margen dramático, algo que el actor aprovecha encantado, firmando sin duda la mejor interpretación de su carrera hasta la fecha (y esto no es poca cosa, en el mismo año en el que le hemos visto encarnar a Telémaco en La Odisea).
Lo que tenemos, en resumen, es una obra algo neurasténica y, a ratos, frustrantemente inconsistente. Por suerte, eso significa que es también una obra sin un minuto de tiempo muerto, en la que siempre están pasando cosas entretenidas, aunque sean demasiadas y muchas de ellas se queden en la superficie o su resolución se deje pendiente para próximos estrenos (que quizá ni siquiera serán de Spider-Man). No es la mejor peli del “cabeza de red” (ese trono lo sigue ocupando el pluscuamperfecto Spider-Man 2 de Sam Raimi), ni siquiera la mejor peli arácnida con Tom Holland (va a resultar muy difícil superar el autohomenaje de lujo que supuso Spider-Man: No Way Home), pero es una obra digna, que no le pierde la cara al personaje ni en sus momentos más confusos y equivocados. Aunque se titula “Un nuevo día”, todo su desarrollo nos grita a la cara que vendrán días mejores, más interesantes. Los esperaremos con paciencia, porque el superhéroe más molón de todos los tiempos no merece menos.
INFORME VENUSVILLE
Venusentencia: Copas de yate.

Recomendada por Kuato a: quien tenga curiosidad por saber cómo se desarrolla el marrón de la amnesia colectiva que tienen todos con Peter Parker. Está bastante bien hilado.
No recomendada por Kuato a: quien lleve tres o más películas perdido o desinteresado (o las dos cosas) en lo que atañe a la metatrama Marvel.
Ego-Tour de luxe por: los primeros minutos de elipsis, en los que vemos a Spidey pegarse con (esta vez sí) supervillanos de su galería clásica, mediante planos que reproducen directamente portadas icónicas de los tebeos. Placer absoluto para cualquier fan.
Atmósfera turbínea por: que Spiderman: Brand New Day se sienta como un capítulo de transición, pero no hacia el futuro de Spider-Man sino hacia el de los Vengadores y los X-Men. Me parece un poco feo que Spider-Man no sea lo más importante en su propia película.
■ SPIDER-MAN: BRAND NEW DAY. ESTRENO EN VENUSVILLE: 29/07/2026.










