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SITGES 2025: SILENCIO rueda: Glampiras

Eduardo Casanova presenta su requetemini serie Silencio como si fuera la reina de las vampiras

RAY ZETA

FESTIVAL DE SITGES, 12/10/2025. Eduardo Casanova: ¿persona o personaje? Sea una cosa o la otra, lo que es verdad es que allá por donde pasa el ex Fidel de Aída, con su desparpajo, su gracia, su estética glam y su saraseo, no deja indiferente a nadie. Ahora presenta la serie Silencio para Movistar. Una serie que… un momento, ¿he dicho serie? Pues será una serie porque consta de tres episodios, pero como cada uno dura 20 minutos, toda la temporada dura una hora pelada... El caso es que Eduardo Casanova ha escrito y dirigido una hora de vampiras almodovorianas, SIDA ochentero, y mucha comedia cañí, que ha hecho las delicias del personal. Por cierto, la ¿serie? se estrenará el próximo 1 de diciembre coincidiendo con el Día Internacional del SIDA.

Por eso la prima pregunta es obligada: ¿por qué? Eduardo Casanova toma aire y responde confundiendo la sala de prensa con la consulta del psicólogo: “Siento que siempre hablo de lo mismo porque es lo que me interesa, me atormenta o me perturba, que son las personas que viven en los márgenes, las personas más vulnerables y más silenciadas”. Y continúa explicando por qué ha combinado vampiras y SIDA: “He querido hacer un paralelismo entre la invisibilidad que siempre han tenido las vampiras en el cine, con la invisibilidad que han tenido las mujeres seropositivas”. Y cita como ejemplos de vampiras cinematográficas a Manila Nurmi en Vampira, Elvira, Mistress of the Dark y Tilda Swinton en Sólo los amantes sobreviven.

 

"Estaba entre hacer Silencio o una adaptación real de las Monster High"

 

“Cuando hablamos de VIH o SIDA en el cine, te viene a la cabeza Philadelphia, continúa sin apenas respirar, “que es una película maravillosa, pero que está anticuada por cómo ha evolucionado la enfermedad”. Y sigue contando cómo son sus vampiras y por qué se alejan tanto de los cánones hollywoodienses. “Mis vampiras no se desvinculan de Hollywood por obligación, sino porque no me sale hacerlo de otra manera. Hablar de un vampiro hombre heterosexual no me llama la atención, y en mi cabeza jamás me imaginaría a un vampiro hombre vestido de color rojo. Antes salgo corriendo”.

Philadelphia una película maravillosa, pero está anticuada”

“Aun así, hay algo en la figura del vampiro que me interesa mucho”, prosigue. “Necesitan sangre para vivir y han vivido en diferentes momentos de la Historia, como la peste bubónica o la pandemia del SIDA, en los que no pueden alimentarse. Encima es un monstruo temido al que no le puede dar el sol y tiene que estar escondido”. Y reconoce que en su interior, él mismo se siente un poco vampiro (digamos mejor vampira). “Yo empatizo con ellos y con todos los monstruos de las películas, porque a quien ha de proteger la sociedad es al perseguido, al considerado un bicho”.

 

"Por eso debemos proteger a la abeja Maya y al saltamontes Flip"

 

En cuanto al diseño de las vampiras como criaturas monstruosas, (“monstruas”, las llama él, aunque por tal cosa diga sentirse Rosario Flores), confeccionaron las prótesis buscando el paralelismo con los rasgos de los rostros con pacientes con SIDA avanzado, como son las orejas grandes y los pómulos marcados. “Las caras de las vampiras recuerdan las de los muertos por SIDA”, afirma. Y al respecto de la existencia del humor en la serie, pese a lo dramático del tema, Eduardo Casanova es drástico en su respuesta: “Para mí, lo más importante es que haya risa. No me apetece hacer dramas. La comedia sirve para sobrellevar cualquier drama, en este caso para hablar de temas delicados, si no me aburriría”.

Por lo demás, las actrices presentes (Leticia Dolera, Lucía Díez y Mariola Fuentes), no paran de echarle florecillas alabando su inconmensurable talento, y Eduardo Casanova acepta de buen grado los piropos alegando que por primera vez en su vida se siente bien consigo mismo, más sereno y más maduro. Hasta el punto de confesar que no se siente orgulloso de la polémica que generó con Vox durante las promociones de La piedad. Ahora tres años más tarde con Silencio, la historia ha cambiado y solo tiene palabras de agradecimiento para todos. “Yo soy muy agradecido y muy leal”, concluye, “por eso Movistar puede hacer conmigo lo que quiera, incluso escupirme en la cara”.

 

 

Silenciando al Diario de Venusville

 

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