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SISU: CAMINO A LA VENGANZA crítica: Mad Sisu on the Fury

Jalmari Helander vuelve a la carga con su Rambo finlandés, más sangriento y más cachondo

ROBERT THORNHILL

Aunque cualquier excusa hubiera sido buena para volver a disfrutar de nuestro Astérix finlandés triturando a sus enemigos, este Sisu: Camino a la venganza tiene un trasfondo histórico que la justifica. Y es que Finlandia, como la irreductible aldea de Astérix y Obélix, tiene el honor de haber sido el único país que (con un par) se enfrentó primero a los rusos y luego a los nazis durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, se dice que el guerrero todoterreno que protagoniza la saga Sisu, está inspirado en el  francotirador Simo Häyhä, quien según cuenta la leyenda, se cargó él solito a 500 soldados rusos.

El caso es que si en 2022 nos dábamos una fiesta viendo cómo se ensañaba con los avariciosos nazis que, pobres de ellos, querían robarle su tesoooooro, en esta secuela son los rusos los que salen escaldados al interponerse en el camino de su merecido retiro en la nueva Finlandia. Siendo un poco tiquismiquis, el final de la primera parte, con su entrada triunfal en el banco con sus lingotes de oro protegidos con uñas y dientes durante toda la película, podría invitar a pensar que el exsoldado finlandés tenía asegurada una dulce y plácida jubilación como apoderado viudo. En esta secuela se obvia ese pequeño detalle, aunque no seremos los de Venusville los puristas que pondremos mala cara a otra borrachera sangrienta de ese Rambo a la finlandesa, en esa filosofía suya de explorar las mil maneras de matar al enemigo.

 

"Y sin media melenita ni pañuelo en la frente, que tiene más mérito"

 

Nuevamente tenemos un breve prólogo donde se nos explica que Finlandia ha cedido la parte donde vivía nuestro protagonista a la Unión Soviética como parte del tratado de paz tras la Segunda Guerra Mundial. Por eso se ve obligado a entrar en territorio ruso para desmantelar su antigua casa familiar, poniéndola madero a madero en la parte trasera de un camión todoterreno, con la intención de emprender una épica ruta en plan Mad Max hacia su amada patria. Por otro lado, y como penitencia redentora por haber matado a la familia de nuestro Sisu despertando a la bestia, el KGB encarga a otro sanguinario criminal de guerra ruso (Stephen Lang) que dé caza y captura al guerrero convertido en leyenda antes de que traspase la frontera.

“En esta ocasión se ha doblado el presupuesto con respecto al primer Sisu y se nota: escenas más espectaculares, mejores persecuciones y mayor ruido”

Presentados ya los dos antagonistas, y siguiendo la inercia de la primera entrega, el personaje interpretado por Jorma Tommila se gusta más, empoderándose aún más en su papel de killing machine, añadiendo un toque de insolencia a sus acciones y sabiéndose el puto amo con ínfulas de inmortal. Esos ojos de psicópata a lo Nicolas Cage en Mandy, ese porte de perdonavidas silencioso, y ese fiel perrito (también inmortal) como inseparable compañero de aventuras, vuelven a ser las señas de identidad de una versión extrema de Clint Eastwood en Gran Torino, que puñalada va, decapitación viene, se pone las botas con los voluntariosos rusos. Como novedad respecto a la primera parte, hay un tono más festivo con toques de humor negro jugando con ese miedo escénico que provoca su presencia intimidando con su mirada a los soldados bolcheviques, o viendo a Stephen Lang limpiando con resignación las salpicaduras de sangre que va dejando el viejuno exsoldado despedazando a soldados rusos a su paso.

 

"Mientras no sea un humanoide azul de 3 metros y cola, todo irá bien"

 

En esta ocasión se ha doblado el presupuesto con respecto al primer Sisu y se nota: escenas más espectaculares, mejores persecuciones y mayor ruido. Si en el primer Sisu ya había alguna escena al borde de lo imposible, en Sisu: Camino a la venganza se riza el rizo y se convierten en habituales las fantasmadas versión Misión imposible, como las del tanque tuneado volador, las de esa catapulta para aviones con las tablas de madera, y por supuesto, la de ese misil como propulsor por las vías de tren. Ingeniosos recursos que firmaría el mismísimo McGyver. El clímax final en ese tren hacia Siberia, supone la guinda perfecta con toda una serie de set-pieces de acción que firmaría cualquier entrega de James Bond. Desde ese hacha que se clava en medio de la boca de un soldado ruso, pisando dolorosamente cristales rotos en plan Jungla de Cristal, hasta ver al desbocado finlandés disparando con una metralleta en cada mano al más puro estilo Chuck Norris, son escenas de traca que ya quedan para el recuerdo.

Aunque el guionista y director Jalmari Helander, que ya está rodando la precuela de Acorralado con Noah Centineo, haya dejado en el aire la idea de hacer un nuevo Sisu que perfeccione una hipotética trilogía, se nos antoja difícil que lo haga, porque Sisu: Camino a la venganza a duras penas recuperará en taquilla los 12 millones de dólares invertidos, manteniéndose poco tiempo en cartelera (una semana en el caso de España). Esperemos al menos que alguna plataforma de streaming nos permita seguir viendo a un señor que podría ser tu abuelo impartiendo justicia a la vieja usanza.

 

INFORME VENUSVILLE

Venusentencia: Copas de yate

INF VNV 4

Recomendada por Kuato a: los que no se pierden ninguna entrega de Los mercenarios y se lo pasan en grande en John Wick viendo al pasado en kilos Keanu Reeves dar cera que da gusto.

No recomendada por Kuato a: quien le parecieron un poco pardillos los nazis del primer Sisu. Algunos soldados rusos dan vergüenza ajena y no son dignos rivales de nuestro indestructible guerrero finlandés.

Ego-Tour de luxe por: esa escena donde Aatami Korpi, al más puro estilo McGyver, utiliza un misil  para propulsarse y alcanzar a su villano ruso. Dan ganas de levantarse y ponerse a aplaudir.

Atmósfera turbínea por: ¿dónde se ha visto que los rusos hablen en inglés? ¡Imperdonable! Ni se esfuerzan en poner el acento.

 

SISU: CAMINO A LA VENGANZA. ESTRENO EN VENUSVILLE: 21/11/2025.

 

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