Versión de Drácula de Luc Besson, más parecida a una spoof movie que a la novela de Bram Stoker
Pese a ser un hombre esencialmente de acción, a Luc Besson ya lo habíamos visto hacer sus pinitos como guionista de comedia en pelis como las de la saga Taxi y en otros títulos también como director como Malavita, pero no teníamos ni idea de que también es un guionista y director de spoof movies o pelis paródicas, que como las de Mel Brooks, las del trío Z.A.Z., o las de los hermanos Wayans, se cachondean de películas existentes. En el caso de Dracula: A Love Tale, la fuente original es clara: Drácula de Bram Stoker, por lo que se podría haber titulado perfectamente “Draculea como puedas”, “Vampire Movie”, o mejor aún, “Un muerto muy contento y feliz 2”.
Y es que no se entiende cómo queriendo hacer Luc Besson su particular versión personal de la novela de Bram Stoker, haya fusilado vilmente pasajes del Drácula de Francis Ford Coppola, sabiendo que le iban a caer por ello chuzos de punta de todos lados. Las transparencias rojas del prólogo, el vestuario y la caracterización del conde anciano con ese moño gigante de geisha japonesa, o su posterior paseo por la ciudad ataviado como un caballero en busca de su cita de Tinder, son algunos ejemplos. Y ojalá fuera esto sólo el problema, criticar a Besson por haber realizado una versión de Drácula más coppoliana de lo esperado, porque por lo que respecta al resto, el resultado es totalmente fallido por otros motivos.

"Me dieron a mí el papel porque Leslie Nielsen estaba muerto"
La película tiene buena factura y una buena producción en general, pero es una versión tonta, falta de carisma y por momentos ridícula, que pese a seguir la narración de Bram Stoker, resulta malograda por las decisiones creativas que Besson ha tomado para diferenciarse de las versiones anteriores. Y créanme que cuando digo ridículas, quiero decir muy, pero que muy ridículas, tanto, que por momentos parece como les decía una spoof movie o un gag alargado de “La hora de José Mota”. Les enumeraré unas cuantas intentando hacer los mínimos spoilers posible, para que juzguen ustedes mismos, y si aún así, están tentados de ir a verla, no digan que no estaban avisados.
La primera, convertir la historia de Drácula en una pura y simple historia de amor. Loable intención y nada que objetar de entrada, si no fuera porque Luc Besson convierte al conde, al mayor vampiro de toda la literatura y el cine, en un pelele tan enchochado de su mujer, que cuando tiene que ir a la guerra, parece un niño que no quiere ir al cole y deben arrastrarlo de la oreja fuera del castillo. Parece que Besson descubra la sopa de ajo, pero la historia de Drácula siempre ha sido una historia de amor, y solo la frase de Gary Oldman a Winona Ryder “he cruzado océanos de tiempo para encontrarte”, resulta más romántica, conmovedora y concluyente, que los más de 120 minutos que dura la peli de Luc Besson. No hace falta desir nada más.
“Dracula: A Love Tale parece una spoof movie o un gag alargado de ‘La hora de José Mota’”
¿Quieren más ejemplos? Pues espérense, que apenas estamos calentando… Ahí va otro: el castillo donde vive el conde es un castillo encantado igualito al de La bella y la bestia, con objetos animados y efectos mágicos, faltándole sólo números musicales, y los siervos del conde no son sirvientes, gitanos rumanos o vampiresas a modo de novias de Drácula, pues siendo ésta una versión que aboga por el romanticismo y la monogamia, estaría feo tener a Monica Bellucci paseándose por ahí en camisón con expresión de lascivia… Agárrense: los siervos del conde son gárgolas animadas como las de Quasimodo en El jorobado de Notre Dame, que le sirven igualito que los minions sirven a Gru.
Y no acaba ahí la cosa. Convencido de que si la reencarnación de su difunta esposa existe, debe hacer algo para encontrarla, el conde viaja por todo el mundo visitando los países más exóticos para buscar ingredientes con los que elaborar un perfume “abrechochos” (perdonen la ordinariez, pero es talmente eso). Igualito que Willy Wonka en su juventud, pero para elaborar un perfume en lugar de chocolate. Y una vez ya lo tiene, se pasea por todas las cortes europeas poniendo cachondas a las tías, igual que hacía Jean-Baptiste de Grenouille (Ben Whishaw) en El perfume. O sea, que el vampiro más poderoso de la creación no tiene poder de seducción vampírico, y por eso necesita tirar de química… Hay que joderse.

"Pintaremos las gárgolas de amarillo y las llamaremos Kevin, Stuart y Bob"
¿Les parece suficientemente ridículo? Pues como decía Superatón, no se vayan todavía, que aún hay más, como los intentos de suicidio del conde en el más puro estilo Wile E. Coyote, que su castillo rumano esté a cuatro paradas de metro de París, el momento “Polseres vermelles”, o que nos muestren que la luz del sol mata a los vampiros, y acto seguido veamos al conde pasearse a la luz del día igualito que los vampiritos guapetones de Crepúsculo. ¿Algún acierto, preguntan? Dejémoslo en decisiones que no molestan, como trasladar la historia de Londres a París, fusionar los personajes de Lucy y Renfield en uno solo, o hacer de Van Helsing un cura en vez de un hombre de ciencia, son algunas decisiones tomadas por Luc Besson que diferencian su versión de las anteriores positivamente.
Lo que no quita que esta adaptación de Drácula sea la más fallida de cuantas existen. Si un creador modifica la historia original y los personajes para hacer algo diferente, podrá gustar o no, pero está en su derecho. Lo que ha hecho Luc Besson, en cambio, ha sido respetar la novela original y copiar la película de Francis Ford Coppola, introduciendo una serie de modificaciones ridículas (repito lo de antes: ridículas, pero que muy ridículas) que hacen sonrojar al más pintado provocando salidas en desbandada de los cines. Pero como Besson tiene poder suficiente como para ejercer de Juan Palomo, escribiendo, produciendo y dirigiendo la peli que le viene en gana, tiene carta blanca para hacer lo que se le antoje, aunque sea un remake de Drácula, un muerto muy contento y feliz.
INFORME VENUSVILLE
Venusentencia: Condenada a alforfones

Recomendada por Kuato a: quien no sepa quién es Drácula y solo haya visto vampiros en las películas de la saga Crepúsculo.
No recomendada por Kuato a: quien tenga fotos de Bela Lugosi, Christopher Lee y Gary Oldman, repartidas por toda la casa.
Ego-Tour de luxe por: la idea del campo nevado con cepos a modo de campo minado, la úlnica idea digna de Luc Besson en toda la peli.
Atmósfera turbínea por: las referencias involuntarias a Wonka, La bella y la bestia y El jorobado de Notre Dame.
■ DRÁCULA. ESTRENO EN VENUSVILLE: 21/11/2025.










