Y aún hay más, que diría Superatón. Cameron va más allá en su manipulación del espectador y cuela uno de los finales más trágicos posibles (la muerte de Jack) en un falso happy end tan tramposo como efectivo. Cuando Rose fallece anciana, se reúne con él, el amor de su vida, en el barco en el que se conocieron. Hemos visto como Jack palmaba, ella ha vivido sin él hasta llegar a vieja, y aún así el espectador ve un último plano en el que se reúnen en el hall del Titanic para permanecer juntos toda la eternidad.
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