<La mayoría del público recordará a Alfredo Landa persiguiendo en calzoncillos a suecas en cualquiera de los títulos programados semana tras semana en “Cine de barrio”, pero más allá de encarnar al españolito medio reprimido de finales de los 60 y los 70, y crear un estilo interpretativo conocido como “landismo”, Landa demostró ser un actorazo como la copa de un pino cuando tuvo la oportunidad de acceder a papeles más dramáticos.
Los santos inocentes, La vaquilla, El bosque animado… Y El crack y El crack II, claro. De la mano de José Luis Garci, Alfredo Landa compuso un personaje cien por cien de cine negro, que ya lo hubieran querido pillar Humphrey Bogart, Alan Ladd o Robert Mitchum en sus buenas épocas. El detective Germán Areta: ex-poli huraño, solitario y taciturno, que Landa bordó soberbiamente al servicio de una película de lo más recomendable. Y es que verlo recitar frases como “Devuélveme el mechero o te quemo los huevos” empuñando una pistola a ritmo de Bordón 4 o Jeamette no tiene precio.
Nada que ver con las comedias antes mencionadas que con títulos como Manolo la nuit, Aunque la hormona se vista de seda, París bien vale una moza, Vente a ligar al oeste o No desearás al vecino del quinto, que marcaron toda una época hasta el punto de convertirse esta última en la película española más taquillera de la historia hasta que llegó Torrente 2.
Alfredo Landa nos ha dejado a la edad de 80 años tras una larga enfermedad. En su última aparición pública, en 2008, cuando la Academia le concedió un Goya honorífico, ya dio muestras de su poca salud al componer un discurso casi ininteligible (“Me levanté. En la pantalla empezó a desfilar toda mi vida, todas mis películas. Salieron a recibirme Pepe Sacristán y Miguel Angel Rellán, aplaudiendo. Al darme la vuelta vi a 3.000 personas puestas en pie, aplaudiendo también. Perdí el control de mis nervios. Lo que me pasó allí arriba no me había pasado jamás, no me venían las palabras", declaró tras la ceremonia…).
Y es que landa siempre llevó el oficio de actor a lo más alto, con gran orgullo, dignificándolo a cada película, y convirtiéndolo en el motor de su vida como bien explica en sus memorias: "A veces me he puesto a considerar mi vida y me he preguntado: `Y si no hubieses sido actor, ¿qué coño habrías sido?`. Y me he contestado: `¡Habrías sido un gilipollas!"./>

Alfredo Landa también pide que le alegren el día










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